DEL TRAFICO ENTRE ANTROPOLOGIA Y ARTE CONTEMPORANEO, PARTE 3: ENTREVISTA A X. ANDRADE EN LATIN ART.

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March 5, 2013 by EXCLUSIVE IMAGE OF OUR CHAIRMAN-FOR-LIFE

Publicado originalmente por latinart: http://www.latinart.com/spanish/transcript.cfm?id=90, en marzo del 2007.

Fecha de la entrevista: 16/03/2007
Lugar: Ecuador
Tema: Entrevista a X. Andrade
Entrevistador: Lillebit Fadraga

LatinArt:  Full Dollar: Representing!

Esta entrevista surge de las inquietudes de la entrevistadora sobre el trabajo de la susodicha Corporación Full Dollar y de las diligencias de su Presidente Vitalicio, Excelentí­simo Sr. Don X Andrade, después de su primer encuentro en el hotel Clarion Amón Plaza de la ciudad de San José de Costa Rica con motivo de la exposición Estrecho Dudoso, donde ambos se reconocieron mutuamente por los siguientes indicios:

A. Entrevistadora: portaba un T-shirt con la inscripción “Art Unlimited”
B. El Presidente: se alojaba en el exclusivo cuarto piso del hotel (Planta VIP), como le consentí­a su jerarquí­a respecto al resto de los artistas participantes…

Pregunta: ¿Cuáles fueron los comienzos de la Corporación Full Dollar?

X. Andrade:  Nació en marzo de 2004. Su encarnación original: una galerí­a apropiada simbólicamente en una edificación vací­a en pleno centro de la zona que fuera sometida a un proyecto de renovación urbana en Guayaquil, que es el principal puerto de Ecuador y un ejemplo radical de la privatización del espacio público con sus dinámicas de supervigilancia y la creación de un paisaje urbano genérico. En palabras de su Alcalde y lí­der de este proceso: “ojalá fuéramos como Disneylandia” (and I’m not kidding!). El espacio fue elegido por razones adicionales: tení­a un rótulo de telefoní­a de alquiler antes de que ésta fuera entregada a las transnacionales. Es el carácter de ruina de ese rótulo, que nos sirve ahora de logotipo, y del espacio abandonado –que habí­a sido por años una bodega de objetos a reciclarse recolectados por sujetos desempleados, a la vez sirviendo como eventual hospedaje para ellos– lo que propició su apropiación.
De hecho, en distintas de nuestras intervenciones sobre la ciudad subrayamos el carácter ilusorio de algunos sentidos de la renovación urbana mediante la visualización de las ruinas que lo van constituyendo y, para ello, como con nuestra sede simbólica, captamos fragmentos de la ciudad para ridiculizar su arbitrario destino.

LatinArt:  ¿Cuál es el estado actual de la Corporación, donde radica, quién la compone?

X. Andrade:  La empresa sigue teniendo su sede simbólica en el lugar original. Por supuesto que ésta ahora luce como un edificio horrendo, caracterí­stico del proverbial mal gusto arquitectónico local. También existimos a nivel virtual, gracias a un elaborado sistema de alianzas estratégicas con instituciones fraternas comoexperimentos culturales (que mantienen nuestra página web), sapo inc. (video-artistas que apoyan en cuestiones gráficas), yfundación adopte a un escritor (que provee ideologí­a situacionista y extraordinario sentido del humor). Para nuestros proyectos hacemos uso ora de mano de obra desocupada, ora de auspicios de la empresa privada: hemos trabajado con hoteles en México DF y San José de Costa Rica, y actualmente con una empresa de sanitarios en Quito. Asimismo, nuestra extensión académica es posible gracias a un convenio con la galerí­a dpm, para proyectar una actividad mensual tendiente a discutir la visualidad más allá de la estética. Finalmente, en cuanto a la estructura interna de FD, el Board of Directors está compuesto por el Presidente y dos perros callejeros, lo cual facilita enormemente el proceso de toma de decisiones y planificación.

LatinArt:  ¿Cómo llegó Full Dollar a Estrecho Dudoso?

X. Andrade:  ED creó una sección especí­fica, “Tráficos”, dedicada a proyectos que transitan desde otras disciplinas hacia el arte y viceversa. De hecho, “Tráficos” sirvió para generar una dinámica de diálogo catalizada por la preocupación que muchos de los invitados sentí­amos sobre el devenir del espacio público en diversas locaciones del planeta. Bijari en Sao Paulo, Antoni Abad y Rogelio López Cuenca en España y Latinoamérica, M77 en Buenos Aires, Luis o Miguel en La Habana y Barcelona, entre otros, confluimos en ese tipo de interés. En algunos casos, como el nuestro, somos gente que piensa sus intervenciones desde disciplinas distintas al arte. La invitación formulada por las curadoras Virginia Pérez-Ratton y Tamara Dí­az Bringas –sensibles a la doble naturaleza de FD- consistí­a en proveer un servicio académico mediante una charla sobre el devenir del espacio público en las ciudades contemporáneas, y hacer una intervención puntual que implicara el tráfico de ideas, objetos y personas que regularmente están fuera del circuito del arte contemporáneo.

LatinArt:  ¿En qué se diferencia esta experiencia en Costa Rica de la participación en el evento en México D.F donde ya habí­as trabajado con los cuadros decorativos y el staff de un hotel?

X. Andrade:  El método es el mismo. El proyecto trata de traficar dentro de esferas legí­timas del arte con obras frente a las cuales normalmente el ojo educado por el arte contemporáneo se mantendrí­a ciego y/o displicente. Para ello, la colaboración con gerentes, botones y empleados de limpieza es clave puesto que ellos ven las cosas de distinta manera y guardan una relación diferente con tales objetos y dichas estéticas. Por supuesto que esto es el resultado de diálogos que son sucitados por la condición etnográfica: el hotel donde somos alojados, desde nuestra perspectiva, es una matriz de interacciones sociales y una estructura de poder donde ciertos significados y lecturas son legitimadas o silenciadas. Detrás de la reinstalación de estos cuadros, hay un ejercicio etnográfico orientado por el profundo respeto a quienes, como antropólogos, nos dirigimos en “el campo”, en este caso un hotel inicialmente y, luego, colegas del arte contemporáneo.

Las organizadoras, Teor/ética, conocí­an del trabajo desarrollado en México en 2004 como parte del proyecto Localismos: Veinte artistas, veinte miradas sobre el Centro Histórico. En aquella ocasión, dado que se trataba de un taller-residencia que tuvo como sede al Hotel Virreyes -un espacio particularmente evocador dado su depurado ambiente decadente- decidimos dialogar con los empleados de limpieza y hacerlos reflexionar sobre el sentido de las obras pictóricas que decoraban el lugar. Ocurre que el tema dominante era de paisajes marinos e instalamos una muestra de ellos, los más significativos para los empleados, en una antigua bodega de Pepsi, cuya cromática empresarial (azul y blanco) jugaba muy bien con la de los cuadros. En San José, gracias a la ayuda recibida por el Hotel Clarion Amón Plaza, pudimos establecer la misma dinámica. Esta vez, sin embargo, el principal desafí­o vino dado por el hecho de que el 95% de las pinturas que decoraban las paredes de los 90 cuartos del hotel era una misma reproducción de un paisajito rural. Este carácter serial debió ser respetado y, por ello, instalamos una muestra de 16 de estas reproducciones en un parqueadero público. Por supuesto, lo surreal de llegar al sitio, parquear tu auto y tener una colección de pinturas idénticas frente a tus ojos, devino en comentarios humorí­sticos, de sorpresa y también de total incomprensión. El ciclo se complementó con la colocación de una placa en el lugar de los cuadros de donde fueron tomados originalmente, los cuartos del hotel, explicando por qué estos no colgaban en sus puestos originales sino que circulaban como objetos de arte contemporáneo. Cada institución, un hotel o un parqueadero, tienen sus propios códigos, y la circulación de estos objetos fue motivo de intensas negociaciones e inclusive tensiones internas entre gerentes que guardaban opiniones divididas respecto del sentido del proyecto y el caos decorativo que habí­a creado al interior del hotel.

LatinArt:  Te formaste como antropólogo: ¿Cuáles han sido las causas que te han hecho adentrar en el campo de las artes plásticas?

X. Andrade:  La principal es que la academia es aburrida, pero necesaria para avanzar en la comprensión de una realidad social. La incursión en arte, sin embargo, es el resultado de años de diálogo con artistas visuales en Nueva York y de aprehender sobre la vida social de las imágenes en sociedades como India, donde residí­ un par de años. Ello tuvo como consecuencia el desarrollo de una mirada etnográfica sobre las nimiedades de la vida cotidiana y los efectos del espacio urbano sobre mi condición como urbanita, una mirada que enseña también a relativizar el estatus y la fuerza crí­tica del conocimiento meramente académico.

LatinArt:  En la conferencia que impartiste en San José, en el marco de Estrecho Dudoso, hablaste del proyecto Malecón 2000 de Guayaquil, donde se está dando una situación de violentamiento y conversión de un espacio urbano tradicional y recreativo hacia un espacio claustrofóbico, elitista y reprimido por las fuerzas del orden. En la Habana también tenemos una situación de “parques enrejados” que nunca antes habí­amos presenciado. ¿Qué opinión te merecen estos hechos?

X. Andrade:  La caí­da de los ideales modernos de la ciudad (caracterizada por el fomento de espacios de encuentro espontáneo entre sujetos diversos) y la erección de dinámicas privatizadoras y vigilantes es, sin duda, un sí­ntoma de los tiempos. En Guayaquil, por ejemplo, los malecones te reciben con rótulos de “derechos de admisión” y, en determinado momento, las calles fueron concesionadas para su control directo por compañí­as privadas de seguridad. Es el modelo Bratton-Guiliani de Nueva York, copiado en México, San José o Sao Paulo y también en algunas ciudades europeas, por supuesto. El aparecimiento de las ciudadelas fortaleza – espacios destinados a salvaguardar nichos homogéneos en términos de clase y razañes un fenómeno mundial. De ahí­ que el ví­nculo más interesante para mí­, con motivo de ED, fue la preocupación por el tipo de urbanismo que está dando lugar a una mayor polarización social y que es posible gracias a prácticas desiguales en la distribución de los recursos asignados a estos nuevos espacios y, al mismo tiempo, la creación de paisajes anodinos, desvinculados de las historias particulares, tipificados por un espí­ritu comercial que promueve nuevos sentidos de ciudadaní­a: paseantes que se deslizan frente a lo que era “su” ciudad como si estuvieran frente a una vitrina pero ya no como el flaneur de Walter Benjamin, capaz de leer distintas capas de la historia, sino como entes ciegos y disciplinados, incapaces de reclamar el derecho al espacio público.

LatinArt:  Los retos de la economí­a informal fue uno de los ejes curatoriales conductores de Estrecho Dudoso, como pudo evidenciar la obra de Antoni Abad con los emigrantes nicaraguenses en San José, o la obra de Bubu Negrón y el grupo Alhambre quienes grabaron un disco “pirata”, por solo citar dos ejemplos. En tu ya mencionado ensayo haces referencia a este tema, en lo que has dado en llamar un “proceso de limpieza sociológica“. Coméntanos sobre el caso particular de Guayaquil y algunas de las “actividades” de la Corporación Full Dollar para combatirlo.

X. Andrade:  Las renovaciones urbanas implican el desplazamiento de poblaciones de indeseables de acuerdo a las nociones de pulcritud del espacio que aquellas promueven. El slogan original de nuestra compañí­a “capital privado al servicio del arte contemporáneo y la limpieza sociológica” querí­a ridiculizar una concepción que estigmatiza a quienes no tienen otra opción de subsistencia más que la del mercado informal. En el caso de Ecuador estamos hablando de más de la mitad de la población económicamente activa. La informalidad es criminalizada, dimensión evidenciada en ED, por ejemplo en la obra de Danny Zavaleta (quien elaboró afiches de vendedores informales como delincuentes), porque el resultado es la condena a un estado de mayor miseria y el adiestramiento en nuevas formas de sustento que, eventualmente, pueden ser enteramente criminales tal como el universo enciclopédico de la obra de Jhafis Quintero lo revela (libro que recoge la parafernalia utilizada para la comisión de delitos y consumo de drogas en las cárceles). En algunas de las actividades de FD hacemos alusión a la situación descarnada de los informales evidenciando las prácticas de contratación a las cuales son sometidos para la realización de la obra pública, por ejemplo. También lo hicimos como en parte de la obra que fuera instalada en el Hotel Clarion en San José, donde invadimos el Business Center con 65 pinturas artesanales hechas por un informal en las que se retratan temas como el terrorismo, la prostitución y las drogas para terminar esbozando la vida social de esas propias obras a través de la historia de vida del informal imaginando su exhibición como parte del evento ED: en ella me vislumbra ganando fama internacional (junto a Andy Warhol) al tiempo que él mismo continúa siendo sometido a la represión mientras intenta vender sus cuadros en la esquina de siempre en Guayaquil. El último cuadro cierra con una ironí­a punzante: estoy leyendo un periódico cuyo titular es “Full Dollar: nunca el arte contemporáneo estuvo peor representado”. Y estoy enteramente de acuerdo, al punto de que ese es nuestro más reciente slogan corporativo. De hecho, nuestra existencia en el arte contemporáneo es una extensión de preguntas antropológicas sobre el estatus del mismo en el contexto de la mayor privatización de las ciudades, las microprácticas que lo constituyen, y demás preguntas de este orden. Paralelamente, los circuitos del arte con sus mecanismos legitimizantes posibilitan empujar nuestras lecturas hací­a lí­mites crí­ticos que solamente son posibles gracias a las aperturas epistemológicas y polí­ticas del arte.

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El Presidente

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Full Dollar está compuesto por su Presidente Vitalicio y dos perros callejeros de apariencia similar, dudosa condición étnica y carentes de nombre alguno, un detalle que sirve para subrayar la distancia insalvable que es inherente a la estructura jerárquica entre el Presidente y el resto de los miembros del Board of Directors.

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